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Al olvido, la porfiada memoria - por Lisandro Cárdenas
Todos guardaban algún secreto. Uno porque había hecho la mili; otro porque de su padre no se sabía nada desde el bombardeo de Jaén; otra porque estaba de novia de no sé qué pollo pera. Y al final eran todos hijos de la misma madre. Pero había secretos de los que nadie quería hablar. Tal vez esperaban que el tiempo los enterrara, como a los muertos, en tumbas sin nombre ni gloria. A lo mejor pensaban que de ellos era mejor no hablar. Total, ¿de qué van las cosas sino de vivir la vida?
Así que cuando llegó la noticia de que abrirían las Galerías Preciados —una especie de bálsamo del olvido, tan dulce como hipócrita—, vino a calmar las aguas de la familia. La madre, que temía más al olvido que a la muerte y era sabia en el arte de disimular, juntó algunas pesetas y salió con sus crías de compras: un pantalón nuevo para el que acababa de terminar la mili; unas camisas para su niña, no fuera que la familia del novio la mirara en menos; y algún libro para el que más extrañaba, como ella.
Esa tarde, cuando regresaban, el cuerpo enjuto de un hombre ya entrado en años, a juzgar por su pelo encanecido, esperaba sentado en la acera frente a la puerta de la casa familiar. Ella lo miró a lo lejos, se llevó las dos manos a la boca y se sentó sobre la vereda para no desmayarse. Su corazón sabía, pero sus ojos la engañaban. Su marido se levantó y caminó raudo a su encuentro.
Durante muchos años no contó nada a nadie. No hablaba de esas cosas. Y cuando en la radio hablaba el hombre fuerte, salía al patio, se sentaba debajo del damasco, sacaba uno de sus cigarros baratos y se repetía en silencio:
—Tú vas a morir antes que yo, hijo de puta.
Ccomentarios (1):
Candela Kross
20/09/2026 a las 09:02
Hola Lisandro. Encantada de leerte y de comentar tu texto. Es la primera vez que asomo la cabeza por estos lares y participo en el reto. Espero estar a la altura con mi comentario. Me lanzo:
Me ha gustado la idea que encierra tu relato y cómo consigues sugerir toda una época con muy pocos elementos: la mili, el bombardeo de Jaén, las pesetas y Galerías Preciados (y especialmente acertada me parece esta última como “bálsamo del olvido”: el consumo y la aparente normalidad contrastan muy bien con los secretos que la familia arrastra).
Me ha parecido muy elegante y acertada la forma en que has descrito a la madre: “temía más al olvido que a la muerte y era sabia en el arte de disimular”.
Por otro lado, he tenido que releer varias veces el final del segundo párrafo, y no acabo de comprender qué quieres decir con “y algún libro para el que más extrañaba, como ella.” ¿Ella se extrañaba a sí misma? ¿El tercer hijo era el que más extrañaba al padre? ¿O era ella? No me queda claro.
La escena del regreso está narrada con contención y evita caer en el sentimentalismo, cosa que encaja perfectamente con lo anterior. Sin embargo, creo que podrías haberle sacado un poco más de jugo, pues, tal y como está narrada, resulta obvio que es su marido (la descripción “a juzgar por su pelo encanecido” introduce una duda algo artificial). Quizá podrías aprovechar ese instante para destacar algún rasgo que ella reconozca antes que su rostro y hacer aún más emotivo el reencuentro.
También revisaría el salto a “Durante muchos años no contó nada a nadie”, porque el sujeto resulta ambiguo. De hecho, no me queda claro si es ella o el marido la persona que se sienta bajo el damasco (deduzco que es ella por la frase final, pero me hace dudar). Tampoco comprendo quién es el “hombre fuerte” que suele hablar por la radio. Creo que, para que el relato gane fuerza antes de la frase final, convendría detenerse un poco más en estos conceptos y elementos del último párrafo (además, aún tienes margen para ampliar el texto sin exceder el límite de palabras).
La frase del cierre es, para mí, lo mejor del texto, porque revela de golpe el trauma, el odio y la voluntad de supervivencia del personaje. Es áspera, precisa y deja resonando todo lo que el relato ha preferido callar.
Mi humilde conclusión: es un buen texto, con una buena historia que has logrado transmitir en muy pocas palabras (poco más de 300). ¡Enhorabuena!