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Anatomía del engaño - por Pilar (marazul)R.+18
Todos guardaban algún secreto en aquella casa. A esta conclusión había llegado la empleada de hogar que aquel día, mientras pasaba la aspiradora por la alfombra del salón, encontró una tarjeta de visita con una dirección escrita a mano.
—Hotel Venus, habitación 288 14:30 —leyó Puri, dirigiéndose al yorkshire de la casa.
—¿Has oído, Can? La señora ha quedado a las dos y media en este hotel. Ya verás como en un rato, cuando salga del baño y baje por las escaleras, me dice que no viene a comer.
Al fin y al cabo, pensaba, a ella qué le importaba la vida de los demás. Rompió la tarjeta de visita y la tiró directamente a la basura, luego continuó su faena con el perro siempre detrás. Este iba moviendo la cola a la espera del trozo extra de jamón que la chica solía guardar en uno de los bolsillos de su delantal.
Desde la ventana de la cocina vio a Agustín que le guiñó un ojo en señal de complicidad. Estaba fumando en el jardín apoyado en el Mercedes azul marino. Lo tenía reluciente, como siempre, y él con su uniforme oscuro estaba impecable.
Tuvieron un episodio de flirteo al principio de conocerse trabajando en la casa, pero aquello no llegó a nada. Ahora como buenos compañeros, intercambian bromas, pero también silencios.
—¡Puri, Puri!¿Estás por ahí?
—Si, señora, dígame
—No me esperes que no vendré a comer. Ah…! el señor está trabajando en su despacho. No quiere que le molesten. Ya limpiarás otro día.
—¿Y Olivia, señora?
—No, la niña hoy comenzaba las clases en la Universidad. Comerá por ahí.
—Muy bien, señora, que pase un buen día.
Cuando más tarde Puri subió a la habitación de Olivia, no se extrañó de que la cama estuviera sin hacer y la ropa colocada de mala manera en el armario abierto de par en par. Como siempre, olía a esa mezcla de perfume caro y tabaco rubio.
—¿Habrá ido esta niña, como dice su madre, a la Universidad? —se preguntaba mirando a Can—. No sé, últimamente la veo muy distraída, casi no come y tiene mala cara.
—¿Qué husmeas en la papelera? —dijo apartando al perro con el pie.
Un plástico blanco asomaba entre papeles arrugados y envoltorios de golosinas.
No hay duda, se sorprendió Puri, se trata de un test de embarazo.
Se sentó al borde de la cama con gesto de preocupación llevándose las manos a la cabeza.
La verdad es que le había tomado cariño a esa niña que le cuenta sus pequeños dramas cotidianos y que la abraza por la espalda sin previo aviso cuando menos se lo espera. Pero… esto es algo más grave, se lamentaba Puri. Ahora la actitud de Olivia, esos cambios de humor, los lloriqueos a escondidas, tomaban sentido para ella.
Con todo, aireó el cuarto y lo dejó recogido: bien doblada la ropa y colgados los vestidos en el armario.
Después con el cesto de la ropa sucia y la papelera bajó las escaleras, siempre seguida por Can.
Antes de llegar a la cocina, pasó delante del despacho del señor, se paró unos segundos ante la puerta, pero no escuchó nada.
Don Luis, persona educada y con cara de bonachón, tenía fama de hombre amable, pero Puri sabía que en ese despacho con vistas a la piscina no solo había informes financieros o notas de bancos extranjeros sobre la mesa que ella limpiaba con sumo cuidado; también, a veces, se encuentra sorpresas de todo tipo. Nada de lo que ella pueda extrañarse. Se considera una mujer de mundo y muy liberal.
Por eso, sabiendo que Can estaba distraído en la cocina con sus snacks preferidos, Puri se quitó el delantal y dejó el plumero, la bayeta y demás bártulos sobre la encimera.
Ataviada con un corsé negro, botas altas y fusta en mano, no llamó a la puesta del despacho del señor pidiendo permiso como otras veces, giró suavemente el picaporte entreabriendo la puerta.
Allí, sentado en su mesa de despacho, don Luis levantó la vista de la pantalla con las gafas deslizándose por el puente de la nariz.
—Hoy has sido un niño muy…muy malo, Luis. Necesitas un escarmiento.
—Si, si…he sido muy malo —balbuceó con deseo reprimido.
Antes de cerrar la puerta tras de sí con el pie, Puri blandió la fusta en el aire con un chasquido seco.
Apagó las luces y contó hasta diez.
Comentarios (13):
Federico Nicolás
20/09/2026 a las 15:08
Hola Pilar.
Puri lleva con mucha naturalidad los secretos que se esconden en la familia, se nota que conoce el funcionamiento de la casa a la perfección. Sabe cuándo, cuánto y cómo preguntar. Esto le ha dado herramientas para poder conservar su propio secreto, compartido con el dueño de casa.
La mención de una historia que no fue con Agustín, el afecto que siente por la niña o cómo conoce la personalidad de la señora le dan una naturalidad al relato que me gustó mucho.
Lejos estoy de ser un experto en cosas técnicas, me guío más por lo que intentan contar en los relatos.
Gracias por compartirlo. Saludos.
Candela Kross
20/09/2026 a las 19:00
Hola, Pilar.
Coincido en que es un relato muy bien construido. La redacción me parece destacablemente sólida: clara, fluida y muy visual, con detalles cotidianos que caracterizan sin detener la narración. Los diálogos suenan naturales y la prosa mantiene un tono ligero que prepara bien el giro final, que resulta divertido y está bien preparado.
La focalización a través de Puri está especialmente conseguida: conocemos a la familia mediante lo que ella encuentra mientras trabaja (la tarjeta, el test, el despacho cerrado), de modo que parece una simple observadora de secretos ajenos. El gesto de romper la tarjeta, además, no solo muestra discreción, sino que anticipa que sabe guardar secretos porque también necesita proteger el suyo.
En lo técnico, revisaría algunos cambios involuntarios del pasado al presente: “intercambian bromas”, “le cuenta sus pequeños dramas”, “se encuentra sorpresas” y “se considera una mujer de mundo” deberían mantener el tiempo dominante: “intercambiaban”, “le contaba”, “encontraba” y “se consideraba”. También hay un pequeño lapsus en “no llamó a la puesta”, que debería ser “puerta”.
En conjunto, destaca la naturalidad con la que se construye la vida de la casa y, sobre todo, la inversión final: quien parecía ocupar una posición secundaria resulta ser la persona que mejor conoce y controla todo lo que sucede en ella.
Demuestras que lo importante no es sobre qué escribes, sino cómo lo cuentas. Has hecho que una trama simple y cotidiana adquiera una presencia y una relevancia dignas de un buen relato.
Gracias por escribirlo 🙂
Moldy Blaston
20/09/2026 a las 19:05
Hola Pilar, soy tu vecino del #37 y este mes me toca comentar tu relato, aunque mes a mes ya lo hago habitualmente.
¡Qué buen manejo de la ironía y qué lectura tan ágil! El recurso de utilizar a la empleada del hogar como el eje central de la casa es un acierto rotundo: es el único personaje que cruza todas las estancias y que atesora las miserias de cada habitante.
El ritmo con el que vas desgranando los secretos —las escapadas al hotel, el test de embarazo en la papelera— construye una falsa pista estupenda. Como lectores asumimos que don Luis es la única víctima tranquila de esa familia, por lo que la escena final con el corsé y la fusta resulta imprevista, francamente divertida y liberadora. Encajar el pie forzado de apagar las luces y contar hasta diez como el inicio de su juego privado me parece genial.
Como pequeña sugerencia para afinar la escena, quizás valga la pena marcar un segundo de pausa justo cuando ella entra al despacho, para paladear un instante más la sorpresa antes de que Puri pronuncie su frase.
¡Un relato fresco, audaz y tremendamente entretenido! Un auténtico placer leerte. ¡Nos seguimos leyendo!
Violeta
21/09/2026 a las 09:44
Genial, Pilar, genial. Me “toca” comentar tu texto por posición, pero lo habría hecho igualmente porque ya te sigo. Me estoy riendo como una loca mientras escribo esto!!! Menudo giro en la trama! No había caído en la frase del inicio, fíjate qué tonta, e iba siguiendo a la empleada de hogar sin saber por dónde iba a salir. No sé por qué pensaba que el perrito iba a tener más protagonismo y también que en un momento dado iba a llegar un mayordomo. Está claro que tengo obsesión por los malos relatos de misterio. En fin, que me ha pillado totalmente desprevenida y es algo que celebro muchísimo. Enhorabuena, enhorabuena y enhorabuena. Soy fan 😉
Codrum
21/09/2026 a las 13:01
Qué alegría volver a Literautas y disfrutar de textos así!
Me ha gustado mucho. Es una idea brillante, encaja genial con el reto y has dominado el arte de desenvolverte con los secretos.
Me ha gustado mucho el ángulo que le has dado (muy de micro) para poder guiar al lector donde has querido.
El giro final es genial.
Lo que más destacaría, como han hecho mis compañeros antes, es la naturalidad y lo fluido del texto y de los diálogos. El detalle de hablar con el perro hace que nos enteremos de todo como en cuchicheos, y eso enriquece el ambiente del texto.
El narrador en tercera persona omnisciente, focalizado en Puri, funciona muy bien: dosifica la información y nos permite descubrir los secretos a la vez que ella, sin adelantar el giro. La atmósfera de casa de secretos, con ese contraste entre la cotidianidad del servicio y la vida opulenta de los señores, está muy lograda; los objetos encontrados, el perro y los diálogos susurrados crean un clima de complicidad y murmuración que atrapa.
Y, sin duda, las pistas que has ido dejando para construir a Puri y que el final nos encaje completamente: la relación con el chófer, las sorpresas en la mesa, que sea liberal, cómplice en esa casa de secretos… Muy buena la estructura de todo el texto.
En lo formal no voy a ser tiquismiquis porque seguro que lo ves en una revisión. Te comento que creo que había un par de “…” que no sé muy bien si están correctos y una exclamación sin signo de apertura.
De nuevo, felicidades por tu texto.
Amadeo
23/09/2026 a las 15:44
Pilar.
Mil gracias por tu comentario y correcciones.
Los tendré en cuenta al corregir y reescribir el cuento.
Cordiales saludos
Amadeo (Argentina)
(¯`•¸•´¯)YOLI L(¯`•¸•´¯)
24/09/2026 a las 03:02
Hola Pilar, pasé a leer tu relato, es muy entretenido, se entiende perfectamente y mantiene el interés del lector mediante una atmósfera de misterio doméstico muy bien lograda, se entiende perfectamente.
Con muy pocas pinceladas logras definir la personalidad de Puri, el chófer Agustín y la dinámica de la casa. El detalle del perro yorkshire buscando el trozo de jamón le aporta naturalidad y frescura a las escenas.
Por anotarte alguna mejora el “Sí” de afirmación lleva tilde (—Sí, señora…). Además, falta el punto final en esa frase.
Si, si…he sido muy malo. El primer «sí» de afirmación se acentúa, sirve para diferenciarlo de la conjunción condicional «si» que le sigue (ejemplo: «si llueve, no voy»).
Un gusto leerte
¸.•*´¨`*•.¸Yoli¸.•*´¨`*•.¸
Este mes no alcancé enviar el mío, te invito a leerlo, tocando mi nombre (¯`•¸•´¯)YOLI L(¯`•¸•´¯) te lleva al relato.
Hoy jugué al ajedrez con el Tiempo y…
Es sobre una etapa de la vida que suele pintarse como un tiempo de pérdidas, pero, ¿qué pasa cuando descubrimos que en realidad nos llenamos de novedades?
Inspirado en la premisa chejoviana de “mostrar antes que contar”, por lo que espero que disfrutes el aroma denso del coñac, escuchar el crujido de la madera y del diálogo del tiempo con el protagonista que no teme al fin del viaje, sino que lo celebra sorbo a sorbo con su bebida.
Nos seguimos leyendo!
Amadeo
24/09/2026 a las 13:36
Pilar:
Primero debo agradecerte tus comentarios valiosos sobre mi cuento. Los tendré en cuenta en la revisión y reescritura. Mil gracias.
Buen cuento, con bastante intriga, pues hubo pasajes de distracción al lector, lo que incre-mentaba la sospecha de un final, hasta cierto punto esperable. Me llamó la atención los nombre de los sirvientes.
Felicitaciones.
Cordiales saludos.
Amadeo (Argentina)
D. Llurba Romero
25/09/2026 a las 04:00
Hola, Pilar
Muchas gracias por tu comentario y un gusto leerte.
Joder. Un relato muy simpático. No se salva nadie de su chisme y buena resolución del reto también.
Formalmente no he visto nada grave. Tiene buen ritmo y no se nota cortado, aunque sospecho que has tenido que hacer milagros con la tijera.
Creo que tienes buena mano para la escritura y que este taller se te puede quedar pequeño ya.
Nos leemos.
Hugo
26/09/2026 a las 01:42
Hola Pilar:
Muchas gracias por comentar mi texto. Yo llego un poco tarde al tuyo y veo que los compañeros lo han dicho casi todo. Trataré de no ser redundante, sin dejar de mencionar el excelente trabajo que hiciste.
Como leí el artículo de Iria sobre los gerundios, busqué los que hay en tu texto y encontré solo nueve, entre los cuales creo que hay unos pocos que quizás podrían ser reemplazados. No veo que estén mal pero me dio la sensación de que afectaban la sonoridad.
“Estaba fumando en el jardín apoyado…” Fumaba en el jardín, apoyado en el Mercedes…
“Tuvieron un episodio de flirteo al principio de conocerse trabajando en la casa” Esta frase me suena poco elaborada, creo que tendrías que armarla de modo que suene con más fluidez y naturalidad. Creo que el gerundio tampoco ayuda.
“…no llamó a la puesta del despacho del señor pidiendo permiso como otras veces, giró suavemente el picaporte entreabriendo la puerta.” Sugiero quitar “del despacho del señor” para que la frase sea menos explicativa y porque se aclara en el renglón siguiente. También creo que se pueden quitar o reemplazar el adverbio y el gerundio (suavemente – entreabriendo).
También me hicieron un poco de ruido algunas alternancias entre pasado y presente. En cambio, la combinación de estilos directo e indirecto, le da buen ritmo a la narración.
Siempre es un placer leer tus trabajos y atender tus comentarios.
Hasta el próximo reto.
Pilar (marazul)
26/09/2026 a las 18:37
Muchas gracias, queridos compañeros literautas:
A Federico Nicolás por pasarte
A Candela Kross por comentar y su apunte sobre algún cambio de tiempo en el texto. La solución es revisar…revisar y revisar.
A Mody, que me alegro mucho le gustase. Es verdad, al final quise reírme un poco de las debilidades humanas.
A Violeta: gracias…gracias. Es verdad que el relato da para más. Podía haber dado más protagonismo al chofer o incluso al perrito que seguro también guarda su secreto je,je…
A Codrum que, aunque en esta ocasión no ha participado, tiene tiempo para comentar. Te espero en la próxima.
A Amadeo por pasarte por aquí.
A Yoli, mil gracias por tu tiempo y tus aportaciones. Sí…sí…llevan tilde. Totalmente de acuerdo.
A Llurba Romero, eres muy amable en tu comentario, pero siempre estamos aprendiendo. Todo aporta.
A Hugo. Acabo de leer el artículo de Iría sobre los gerundios y agradezco mucho me lo hayas recordado. ¡Qué bien se explica nuestra profe! Me ha quedado bien claro y sobre todo el consejo de leer y releer en voz alta. En una palabra: corregir.
Un abrazo general. Intentaré leeros a todos.
Cristina Otadui
27/09/2026 a las 06:04
Hola Pilar,
Perfecto el contrapunto entre la casa ordenada y todos los secretos, que bajo el hacer de Puri y la mirada cotidiana de Can, van apareciendo de forma escalonada hasta llegar a la revelación final con las pistas justas (“no se extraña de nada”, “una mujer de mundo y muy liberal”).
Los detalles menores a revisar que ya se han señalado: algunos tiempos verbales: mezcla de presente y pasado; algunos diálogos sin marca o algunas repeticiones: despacho» se repite en el mismo párrafo («despacho del señor», «mesa de despacho»), «siempre» aparece tres veces en pocas líneas (con el perro, con el Mercedes, con Can), no le restan eficacia a un texto que se lee de corrido hasta llegar al truco final.
He leído en algún comentario que empleas un narrador omnisciente pero bajo mi punto de vista no es así: el omnisciente es una voz exterior que lo sabe todo de manera global y objetiva, mientras que en el indirecto libre la voz del narrador se funde con la conciencia íntima de un personaje específico, adoptando su lenguaje y perspectiva. Creo que es lo que practicas con Puri evitando excesos de los verbos del habla y dando fluidez al texto: me parece un acierto y una manera diferente de enfrentar el relato.
Buen trabajo Pilar, gracias por escribir y compartir 😉
¡¡Nos leemos!!
Verso suelto
29/09/2026 a las 18:38
Hola Pilar. Lo primero agradecerte tu visita a mi relato. El tuyo está muy logrado.¡Menuda joya de empleada! Eso es eficacia y lo demás cuento. Buen trabajo!