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La casa del pueblo - por GargoR.

Todos guardaban algún secreto. Era inquietante. Era como tener la certeza de que todos saben algo que tú no sabes, y que todos eran conscientes de ello. Al principio todo era normal, incluso agradable. Su familia se mostraba simpática y razonablemente curiosa. Pero desde el principió observé cosas extrañas. No le di importancia, todas las familias tienen sus cosas, pero cada vez que había una reunión familiar, se repetían estos detalles, extravagancias, reacciones, que me resultaban incomprensibles.
Recuerdo la primera vez que quedamos con su familia en el corral de la casa del pueblo. Todo era interés por mi y algunas bromas, nada de mal gusto. Durante la mañana, mientras los chicos hacían la caldereta de cordero, las chicas hicimos algunos grupos en los que hablábamos de cualquier cosa. En un momento dado, una de sus primas, que me habían presentado antes, tan guapa que llamaba la atención y que estuvo hablando en un grupito cerca de mí, desapareció. Podría haberse marchado sin que la viera, pero cuando pregunté a mi novio por su nombre (soy un desastre para los nombres), no sabía de quién hablaba, no conocía a nadie con esa descripción. Pregunté a su prima Carmen, y a su tía Luisa, con quien la ví hablar, y me contestaron igual, como si no supieran de qué hablaba. Un par de bromas acerca de que no llevaba las gafas puestas y resuelto. No le di importancia, su reacción me pareció natural y desenfadada. Seguro que habría una explicación lógica.
En otra ocasión nos juntamos en la misma casa del pueblo por navidad. Estábamos casi todos en el salón, agradablemente caldeado por la cantidad de gente que había y una estufa de leña. Dos de sus tías hacían la cena, y el resto estábamos charlando de cualquier cosa en el salón. En un par de ocasiones me acerqué a la cocina por si podía ayudar y me despacharon para el salón con alguna chanza. Fui a la cocina por tercera vez para coger un refresco, pero me quedé en el marco de la puerta alucinada, las dos cocineras se enfrentaban. No recuerdo nada de lo que decían, sólo el odio visceral con el que se gritaban. Recuerdo el tono, la forma de hablar, pero no lo que decían. Sé que es extraño. Volví sobre mis pasos, pasé un momento al baño, que se encontraba en el pequeño pasillo que unía el salón con la cocina, frente a la puerta de entrada, pensando en lo que acababa de ver. Al salir volví a la cocina pensando que habrían llegado a las manos, que alguien habría ido desde el salón al oír los gritos y … ahí no había pasado nada. Estaban cocinando y bromeando. Una de ellas me miró, me sonrió y me soltó una broma. La otra, con la que parecía que se iba a matar momentos antes, le continuó el chiste. Respondí a su pitorreo con una sonrisa, cogí el refresco y volví al salón. De camino a casa, cuando se lo conté a mi chico no me creyó, sus tías Paqui y Sagrario siempre se habían llevado muy bien, estarían de guasa. Pero yo sé lo que vi.
Del resto de reuniones familiares no hablaré ahora, apenas tengo espacio y me duele el dedo que me pinché para poder escribir.
Ayer nos íbamos a quedar a dormir en la casa del pueblo. En un momento determinado, vi a la chica del primer día, en el marco de la puerta, mirándome, muy pálida. Un vendaje sucio y ensangrentado le tapaba un ojo y parte de la cabeza. Llevaba la misma ropa, que no parecía haberse cambiado. Juraría que el olor llegó hasta mí. Le pude leer los labios: “Tú serás la próxima”. Intenté llegar hasta ella, pero ya no estaba, de nuevo había desaparecido. Intenté irme, pero de nuevo no me dejaron: amables, con alguna broma inofensiva, mi novio riéndose de la situación. Todos tan naturales, tan espontáneos, no habían visto nada, yo lo había imaginado.
Esta vez me iba a ir, no podrían detenerme. Llegué hasta la puerta de la calle, tiré de ella, pero no se abrió. Grité, en el casillero de al lado de la puerta no había llaves, entonces me di cuenta de que a mi alrededor todo era silencio. No me atreví a mirar a mi espalda. Seguí tirando enfermiza e inútilmente de la puerta llorando. Entonces sentí a mi novio detrás. Apagó las luces y contó hasta diez.

Comentarios (2):

Iria (Literautas)

19/09/2026 a las 17:31

¡Hola, Gargo! ¿Cómo estás? Antes de nada, muchas gracias por participar y por atreverte con el reto. Tu relato ha sido el seleccionado en el sorteo para que lo comente, así que allá vamos. Espero que te resulte de mucha ayuda. ☺️

Vamos a empezar por la forma, es decir, por cómo está escrito y construido el texto en cuanto a redacción, ritmo, sonoridad, puntuación y, en general, aquellos aspectos que influyen en cómo fluye y llega la historia al lector.

He visto que hay algunos pequeños problemas de puntuación y acentuación. Por ejemplo, escribes «navidad» en lugar de «Navidad», «principió» en lugar de «principio» o «por mi» en lugar de «por mí». También revisaría un poco las comas, porque en algunos casos sobran y en otros faltan.

No es nada grave, no te preocupes. El texto se entiende perfectamente. Aun así, te recomiendo hacer siempre una revisión a fondo de la ortografía y la puntuación, porque cuidar estos detalles ayuda a que el texto resulte más limpio y profesional.

Otro aspecto que revisaría es el ritmo y la sonoridad de las frases. Si te fijas, ahora mismo encontramos bastantes palabras y estructuras repetidas muy cerca unas de otras. Por ejemplo, al comienzo aparecen «Era inquietante. Era como…», «Al principio… / desde el principio…» o «cosas extrañas / todas las familias tienen sus cosas». A lo largo del relato ocurre algo parecido con otras palabras y construcciones.

Mi consejo es que, después de corregir el texto, lo leas varias veces en voz alta e intentes detectar palabras demasiado parecidas, sonidos que se repiten —por ejemplo, varias palabras con la misma terminación muy seguidas— o frases construidas siempre de la misma manera. Al leer en voz alta, este tipo de detalles se perciben mucho mejor y, con pequeños cambios, el texto suele ganar bastante fluidez.

En cuanto al contenido, me gusta mucho cómo has integrado las frases propuestas en una historia de suspense e inquietud en tan poco espacio. También me parece muy acertada la elección de un narrador en primera persona, porque nos coloca en el mismo lugar que la protagonista; tenemos la misma información que ella y eso ayuda mucho a generar tensión.

La idea de esta familia aparentemente amable que, poco a poco, empieza a mostrar algo mucho más siniestro también funciona muy bien. Lo que sí creo es que algunas de las pistas podrían relacionarse un poco mejor entre sí. Por ejemplo, la escena de la discusión entre las dos mujeres en la cocina resulta inquietante, pero no terminé de entender qué significa dentro del conjunto. La protagonista presencia una pelea cargada de odio y, unos minutos después, las encuentra cocinando y bromeando como si no hubiese ocurrido nada. La escena funciona para transmitir que en esa familia sucede algo extraño, pero me faltó alguna pequeña pista que la conectase con la chica desaparecida o con lo que ocurre al final. Tal como está, puede dar la sensación de ser un episodio extraño independiente en lugar de una pieza del mismo misterio.

También hay una pista muy interesante cuando dices «Del resto de reuniones familiares no hablaré ahora, apenas tengo espacio y me duele el dedo que me pinché para poder escribir». Parece sugerir que la protagonista está escribiendo con su propia sangre porque la han encerrado, pero lo comentas tan de pasada que hace falta leerlo un par de veces para captar el detalle. Creo que podrías darle un poquito más de peso, porque es una idea muy potente y puede añadir todavía más inquietud al final.

Algo parecido ocurre con la chica que aparece al principio y regresa al final. No sabemos si es una persona real, un fantasma, una víctima anterior de la familia o incluso otra cosa. Tampoco llegamos a intuir demasiado qué está haciendo exactamente esa familia o por qué la protagonista va a ser «la próxima».

Ojo, esto no quiere decir que tengas que explicarlo todo ni con todo lujo de detalles. De hecho, probablemente perdería fuerza si lo hicieras. Pero sí vendría bien dejar alguna sugerencia más que permita al lector elaborar su propia interpretación.

Una posibilidad interesante sería aprovechar el título. En un relato tan breve, donde cada palabra cuenta, el título puede ayudarte a darle una capa más de significado al texto, a iluminarlo. Es decir, puedes usar esas poquitas palabras extra para completar lo que no te da tiempo a mostrar en el relato. A bote pronto se me ocurre Juego de familia o algo en esa línea, para insinuar que todo forma parte de una especie de ritual familiar siniestro.

Espero que mi comentario te haya servido. Yo he disfrutado mucho leyendo tu relato y creo que has hecho un gran ejercicio a partir de la propuesta de este mes. ¡Sigue así!

D. Llurba Romero

20/09/2026 a las 10:06

No voy a extenderme. Solo comentar que, a diferencia de Iria, el detalle del pinchazo en el dedo creo que está perfecto. Es sutil, anticipas que no acabará bien y confirmas que lo hasta ese momento podían ser paranoias o evidencias, son evidencias.
A parte, introduces el detallito justo antes de empezar el párrafo en el que ya se esclarece todo.

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