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¿Escribiría igual Jane Austen en 2026?

Aprende cuándo resumir y cuándo mostrar una escena con un ejemplo de Jane Austen, y aplica un ejercicio práctico a tus propios textos de ficción.

Jane Austen en 2026

Esta temporada he estado releyendo algunos clásicos y, entre ellos, he vuelto a mi querida Jane Austen. He disfrutado otra vez de las idas y venidas entre Elizabeth Bennet y Mr. Darcy, así como de la contención emocional de Elinor Dashwood, pero también me he acercado a sus novelas con una mirada distinta a la que tenía cuando las leí por primera vez. Más afilada, quizá. Más consciente del oficio.

Y aquí va una pequeña herejía, dicha desde el cariño: si Orgullo y prejuicio llegara hoy a una editorial tal y como fue escrita, sin el nombre de Jane Austen en la portada, es muy probable que recibiera más de una nota de edición.

No porque la historia no funcione. Tiene una estructura sólida, tensión romántica, malentendidos, ironía, transformación de personaje y una de las parejas más recordadas de la literatura. Pero la narrativa ha cambiado mucho en doscientos años. Tal vez por influencia del audiovisual o por nuestros propios hábitos de lectura, hoy tendemos a pedirle otra cosa a un libro: más escena presente y menos explicación, más inmediatez. El tan manido «mostrar en lugar de contar».

Aunque en las novelas de Austen sí hay escenas mostradas desde el presente, la autora tiende a resumir o explicar muchos otras, algunas incluso siendo puntos clave en la historia. Concretamente, vamos a fijarnos en uno de los momentos culminantes del arco romántico de Orgullo y prejuicio: la segunda declaración de Darcy, que se queda en algo tal que así:

📖 Fragmento de Orgullo y prejuicio, de Jane Austen:

—Usted es demasiado generosa para jugar con mis sentimientos. Si los suyos siguen siendo los mismos del pasado abril, dígamelo enseguida. Mi afecto y mis deseos no han cambiado, pero una palabra suya me silenciará para siempre.

Elizabeth, comprendiendo que el joven estaba en vilo, se obligó a responder; e, inmediatamente, aunque sin la fluidez deseable, le dio a entender que sus sentimientos habían experimentado un cambio tan sustancial desde la primavera pasada que no podía sino recibir con gratitud y gozo su declaración.

Y ya está.

Austen no nos da una gran respuesta de Elizabeth en diálogo directo. No nos deja escuchar exactamente qué dice, ni cómo lo dice, ni cuánto tarda en encontrar las palabras, ni qué pasa con sus miradas, ni qué sienten los personajes en ese preciso instante. Nos cuenta que Elizabeth «le dio a entender» que sus sentimientos habían cambiado. Es decir, resuelve el momento mediante un resumen narrativo.

Esto, en una novela escrita hoy, llamaría mucho la atención. A una autora actual probablemente se le pediría que se detuviera en ese instante: que dejara hablar a Elizabeth, que mostrara la reacción de Darcy, que hiciera visible la tensión acumulada entre los dos, que convirtiera ese cambio emocional en una escena presente.

Precisamente por eso el ejemplo resulta tan interesante para quienes escribimos hoy. Nos permite hacernos una pregunta: ¿qué momentos de nuestra historia conviene resumir y cuáles necesitan ser vividos en escena?

A partir de esta reflexión, mientras leía la novela, se me ocurrió un ejercicio de escritura que quiero compartir con vosotros:

¿Te atreves a reescribir este fragmento como si la escena se escribiera hoy?

No se trata de “mejorar” a Jane Austen, sino de practicar una decisión narrativa distinta, contando la escena de una forma más vívida, desde una sensibilidad narrativa actual.

¿Cómo sería ese instante entre Elizabeth y Darcy si pudiéramos escuchar la respuesta de ella? ¿Qué diría? ¿Qué callaría? ¿Dónde pondrías las pausas, los gestos, las dudas?

Si te animas a intentarlo, puedes dejar tu versión en los comentarios para que veamos distintas formas de resolver la misma escena. Y si quieres leer el resultado de mi propio ejercicio, lo tienes en este enlace.

Espero que os haya gustado la propuesta. Recordad que podéis estar al tanto de las nuevas publicaciones de Literautas a través del boletín quincenal y de nuestro canal de WhatsApp.

¡Feliz escritura!

Nota: la imagen de este post ha sido generada por IA.

Comentarios (28):

IGNACIO Zrgz

14/05/2026 a las 19:52

Buen reto Iria y una entrada de blog muy interesante.
Lo intento:
“Elizabeth sintió cómo el calor inundaba su cara. Quiso hablar, pero las palabras que siempre le acudían a la boca, en este momento le faltaban. Su sonrisa, mezclada con unas lágrimas contenidas, hizo que Darcy le tomara de las manos y la abrazara para compartir el temblor de su cuerpo. Los dos echaron a reír y un paseo de enamorados por el jardín les permitió olvidar el pasado y soñar con su futuro.”

Iria (Literautas)

19/05/2026 a las 08:29

Muchas gracias por tu comentario y por atreverte con la propuesta, Ignacio. Me gusta mucho lo que has puesto de “las palabras, que siempre le acudían a la boca, en este momento le faltaban”, porque ayuda a ver cómo se siente y al mismo tiempo nos cuentan algo sobre el personaje. Quizá, para llevarlo más al tipo de narrativa actual y al género, podrías haberte detenido un poco más en la escena. Es decir, mostrar más gestos, describir un poquito más lo que ocurre. En cualquier caso, buen ejercicio. ☺️

Hugo

15/05/2026 a las 02:29

Hola Iria:

Es muy interesante lo que planteas y me gustaría reescribir ese fragmento, pero no me siento capacitado para hacerlo sin antes haber leído “Orgullo y prejuicio”. Si lo intentase ahora, sin conocer el argumento, la trama, etc. Seguramente el resultado no será una reescritura, sino una nueva historia totalmente distinta. Creo que lo interesante del desafío es tratar de mantener el sentido que le dio Jane Austen. Para eso, creo que también necesitaría analizar cómo utiliza ella los estilos directo, indirecto e indirecto libre, del cual tengo entendido que fue una precursora.

Conseguiré el libro y dentro de un tiempo haré la devolución del ejercicio.

Muchas gracias por proponernos tan interesantes desafíos y, de ese modo, ayudarnos a crecer.

Saludos.

Iria (Literautas)

19/05/2026 a las 08:33

Muchas gracias a ti por tu comentario, Hugo. Es verdad que, sin haber leído el libro, el ejercicio resulta mucho más complicado. Me alegra que te decidas a leerlo, porque es un libro muy interesante por muchos motivos: Austen fue, efectivamente, una precursora en la forma de narrar y cambió cómo se contaban las novelas en su día.

También me encanta porque, aunque solemos asociar a esta autora con la novela romántica, sus historias tienen mucho más: personajes femeninos con mucho carácter, crítica social, ironía… Y, concretamente, Orgullo y prejuicio tiene momentos muy cómicos.

Ya nos contarás qué te parece y nos encantará leer el ejercicio cuando lo hagas. ☺️

Otilia

15/05/2026 a las 10:20

Buenos días, Iria y Literautas, antes de nada agradecer tu trabajo tan estupendo.
Iria, voy a atreverme a responder a tu reto.
“Elizabeth vio el nerviosismo en aquellos ojos prendidos en su boca mientras su corazón desbocado escuchaba las palabras con un sonido tan verdadero. Se ruborizó al sentir que ella lo deseaba y quería con la misma fuerza con la que él se había declarado.
Dio unos pasos hacia Darcy. Al acercarse notó el calor de su mirada expectante y cuando habló su voz fue un susurro:
-Mis sentimientos han cambiado tanto que escuchar sus palabras me ha llenado de felicidad y agradecimiento.
Él tomó la mano femenina entre la suyas y depositó un beso apasionado.”
Saludos.

Iria (Literautas)

19/05/2026 a las 08:45

Muchas gracias por tu comentario y por atreverte con el reto, Otilia. Muy buen ejercicio. Lo traes al presente y nos muestras la escena de una forma más actual.

Si me permites una pequeña crítica, por si puede servirte de aprendizaje, yo lo revisaría y lo leería un par de veces en voz alta para evitar cacofonías. Sobre todo, me da la sensación de que hay bastantes palabras terminadas en -ado, y eso hace que el texto fluya un poco menos.

¡Un abrazo!

Ana Laura Piera

15/05/2026 a las 16:12

Me ha gustado mucho esta reflexión sobre cómo escribiría Jane Austen hoy día. Es verdad que, tal como lo escribió ella, se siente que algo falta. Queremos ver la “acción”. Claro, en su tiempo, esto era normal. Muchos caemos en la trampa de decir en vez de mostrar. Me pasé por tu propuesta de esta escena y te quedó genial. Saludos.

Iria (Literautas)

19/05/2026 a las 08:39

Muchas gracias, Ana Laura. Me alegra mucho que te haya gustado mi ejercicio. ☺️

Y sí, como comentas, en su tiempo era algo normal. De hecho, Jane Austen era muy moderna en su forma de narrar. Como decía Hugo un poco más arriba, fue toda una precursora en el uso del estilo indirecto libre como base estructural de sus novelas. Esta mujer revolucionó la literatura de su época.

¡Un abrazo!

José Torma

15/05/2026 a las 17:13

Me pasa como a Hugo, la novela romantica no esta en mis preferencias y la evito como la plaga. No pdria ni siquiera intentarlo porque desconozco por completo el argumento. Sé que hay incluso una pelicula o serie, incluso de zombies si no estoy equivocado, pero yo voy mas por rapido y furioso o mision imposible. Volvere a este post para leer a los valientes que lo intenten.

Saludos.

Iria (Literautas)

19/05/2026 a las 08:51

¡Hola, José! Lo entiendo. Aunque me gusta leer de todo y me entra igual de bien un thriller que la ciencia ficción, la novela negra o incluso la comedia, la novela romántica se me atraganta un poco.

Pero rompo una lanza en favor de Jane Austen, porque creo que es mucho más que novela romántica. Aunque sus libros siempre tienen su historia de amor, por supuesto, también hay mucha crítica social e ironía. Son libros divertidos de leer incluso hoy en día, con todo el tiempo que ha pasado.

Lo que más me alucina es que escribió a comienzos del siglo XIX, pero las heroínas de sus historias y las estructuras narrativas que creó son arquetipos que se siguen usando hoy en día en comedias románticas. Solo por eso ya merece la pena leerla.

También es verdad que puede resultar más aburrida si el género no te llama en absoluto. Ya probaré a hacer otros ejercicios y análisis con libros más “moviditos”. 😆

¡Un abrazo!

Otilia

19/05/2026 a las 10:53

Gracias, Iria, por tu opinión acertada. Seguiré aprendiendo.
¡Un abrazo!

IGNACIO

20/05/2026 a las 10:39

Muchas gracias Iria

Carmen

20/05/2026 a las 19:13

Ante todo, graciaas Iria por tu trabajo, por tu dedicación a nosotros, a crear ésta pequeña-grande comunidad.
y dicho lo anterior, intentemos el reto:
Elisabeth escuchó las palabras de Darcy con deseo, sus dudas se despejaron en aquél momento. el comportamiento que había mostrado al ayudar a su hermana, a ella misma y a toda la familia de caer en la degradación social por el escándalo, parecía predecir lo que finalmente declaraba, pero sus dudas fueron muchas y, aunque buscó de manera intensa la respuesta en los ojos del jóven, no encontró aclaración ninguna. el rostro imperturbable de Darcy no arrojó ninguna luz sobre sus sentimientos, pero Elisabeth, mán enamorada que nunca, no perdió la esperanza y forzó aquella situación en que ambos quedaron solos para agradecer el favor recibido y, de paso, sopesar sus sentimientos.
Por esa razón, la jóven recibió la esperada confesión con nerviosismo y hubo de controlar los impulsos para no arrojarse a los brazos de Darcy o lanzar un sonor grito de satisfacción mientras ajecutaba alguna pirueta.
Respiró hondo, acalló los sonidos de su corazón, bajó la mirada para no descubrir el brillo delator y con contenida calma, contestó:
-Es usted el hombre más generoso que he conocido, su bondad es inmensa al perdonar mi insolencia para con usted. Creáme si le digo que ahora me arrepiento de cada una de mis palabras.
-Entonces -contestó el jóven- quiere decir que se casará conmigo.
-Estaré muy honrada de ser la señora Darcy.
Entonces, el joven levantó su rostro y besó sus labios.
Elisabeth respondió al beso con la seguridad de que su elección era la mejor.

Iria (Literautas)

27/05/2026 a las 08:48

¡Muchas gracias, Carmen! Por tu comentario y por atreverte con el reto. ☺️

A modo de apunte, por si te sirve, creo que cuando llegas al «Respiró hondo» en la segunda parte, el texto se acerca más a la idea de llevar el momento hacia una escena presente, porque ahí empezamos a ver la situación. En cambio, en la primera parte todavía se apoya bastante en el resumen narrativo: nos cuentas qué siente Elizabeth, qué dudas tiene y cómo interpreta lo ocurrido, pero no llegamos a verlo del todo en escena.

¡Ojo! Con esto no quiero decir que esté mal ni que haya que escribir siempre en modo “mostrar” sin contar nunca nada. Pero como el objetivo del ejercicio era practicar precisamente cómo mostrar ese instante, yo probaría a entrar antes en la acción: por ejemplo, que Darcy acabe de hablar, Elizabeth aparta la mirada o tarda en responder… y, desde ahí, dejar que el lector perciba sus sentimientos a través de gestos, pausas y diálogo, en lugar de explicarlos tanto desde fuera.

En cualquier caso, me parece un gran punto de partida. ¡Gracias de nuevo por compartirlo!

Monica Bezom

21/05/2026 a las 19:52

Hola, Iria.
Aquí va mi ejercicio conforme tu propuesta.
Debo decir que me costó bastante hacer hablar a Elisabeth, pese a la locuacidad que la caracteriza.

Ejercicio

Ante la presencia de Elizabeth, Darcy decidió poner fin al agobio que su corazón albergaba desde la primavera pasada.
—Elizabeth, necesito saber si tus sentimientos hacia mí cambiaron. Sigo enamorado de ti sin remedio, pero no quisiera prolongarme en esta agonía.
Elizabeth se conmovió pero, conteniéndose, solo sonrió con algo de culpa.
Una certeza inesperada, de esas que se eluden por temor, galopó en el pecho de Darcy.
—Sé que no jugarías con mi amor —dijo, clavando sus pupilas en esos oscuros ojos que, como dos gorriones, se habían adueñado de su mirada. Y añadió, en tono sacrificial:
—Mira, puedes decirme lo que sea. Si nada ha cambiado, lo aceptaré y me iré de tu vida sin incomodarte.
Un torbellino de emociones encontradas le regateaba palabras a Elizabeth. Devolviéndole la mirada con intensidad, rozó con sus dedos la mejilla de aquel hombre atravesado por la derrota y la esperanza.
—Perdóname. He sido una tonta. Todo ha cambiado.
Lágrimas impertinentes desbordaron el rostro sorprendido de Darcy. Ella las besó con inesperada pasión. Él sintió derrumbarse un muro interior.
Las manos de ambos se encontraron en un lazo que a Darcy se le antojó poco menos que celestial.
Abril y sus intrigas quedaron definitivamente atrás.

Monica Bezom

21/05/2026 a las 19:53

Y muchas gracias por esta maravillosa propuesta y por tu paciencia.

Iria (Literautas)

27/05/2026 a las 09:04

¡Gracias a ti, Mónica! Te entiendo perfectamente. Hacer hablar a Elizabeth no era nada fácil. A mí también me costó encontrarle la voz.

En cuanto al ejercicio, creo que en tu versión llevas muy bien la escena hacia el momento presente. Hay diálogo, hay reacción entre los personajes y los vemos actuar.
Como apunte, por si te sirve, me parece que el tono es un poco más intenso y apasionado que el de Austen. No sé si Darcy llegaría a llorar, con lo contenido y británico que es él. 😆

Si quisieras ajustarlo más a un estilo sobrio, más contenido, podrías rebajar un poco algunas imágenes y dejar que la tensión aparezca en detalles más pequeños: una pausa, una mirada, un gesto mínimo.

Pero si lo que buscabas era una línea más romántica y emocional, también funciona. De hecho, ese tono seguramente encaja más con la novela romántica actual.
Por cierto, me gusta mucho ese cierre de «Abril y sus intrigas quedaron definitivamente atrás». Funciona muy bien como broche.

¡Un abrazo y gracias por compartir tu ejercicio!

Carlos Tabada

22/05/2026 a las 13:36

Hola Iria, que gran reto. Ahí va mi propuesta, con una pequeña licencia cómica y la entrada de Darcy incluida:

—Desde el pasado Abril, mi corazón ha sido feliz en una jaula sin puertas y temo que, si permanece allí, algún día termine por culparla a usted. Dígame si sus sentimientos siguen siendo los mismos. Mi amor por usted no ha cambiado, pero si los suyos siguen siendo los de entonces una palabra suya hará libre al pájaro más infeliz del cielo.
Elizabeth había temido y deseado ese momento. Cuando pensaba en lo que diría a Darcy, la contradicción entre la decepción que había causado en Abril, y la emoción que esperaba provocar ahora llenaba su ánimo de incertidumbre. Solo había un camino, mirarle a los ojos y esperar que el amor que ahora sentía significara más que cualquier palabra que consiguiera decirle. Levantó la mirada hacia él, y al pronunciar las palabras vio dos pequeñas gotas de agua en la mejilla de Darcy. Cientos de horas de novelas románticas no pudieron evitar un ligero desagrado. ¿Estaba llorando mientras se declaraba? Por suerte para él, enseguida otras gotas cayeron junto a las primeras, y antes de que Elizabeth sintiera su pelo mojado pudo sentirse aliviada: llovía a mares sobre los amantes. Felices, dieron vueltas con los ojos cerrados bajo la lluvia, sus mejillas unidas, hasta que, finalmente empapados, sus frentes se unieron cabizbajas dejando que aquella unión les llevara más allá del tiempo. Elizabeth abrió los ojos por fin sin levantarlos y pensó: tengo que comprarme unas botas impermeables.

Iria (Literautas)

27/05/2026 a las 09:15

¡Hola, Carlos! Muchas gracias por compartir el ejercicio. Me he reído un montón. Qué buen giro el de que no fueran lágrimas. Y con el cierre ya lo rematas. 😆

En cuanto al ejercicio, me parece que encuentras bien el equilibrio entre mostrar y contar. Aunque sigue siendo una escena que usa más la narración que los diálogos, no se limita a explicar “Elizabeth sintió X”, sino que conduce la escena, la hace avanzar y la trae al presente.

¡Un abrazo y gracias de nuevo por animarte con el reto!

Carlos Tabada

27/05/2026 a las 15:10

Hola a tod@s, y muchas gracias a Iria por su dedicación. Como este mes no subí, este hilo es mi única vía de diálogo y quiero comentar un par de cosas, con disculpas anticipadas por extenderme. La primera es que no leí hasta el final la propuesta de Mónica, así que puedo asegurar y aseguro que mi versión de las lágrimas no tiene su fuente ahí, de hecho, mi intención era parodiar el spot de la célebre sonrisa, la lluvia, los amantes, y una cosa llevó a la otra. La segunda también es sobre Mónica, en este caso sobre su relato del taller, que me ha hecho pasar un rato fenomenal. Soy aficionado a la narrativa cómica, de Poe a Millás, de Chesterton a Quevedo, de Sharpe a Woodehouse, pasando por la inteligencia de Vladimir, la sutileza de Antón o la candidez de Jorge Luis. Eso que has escrito, bueno, si alguna vez consigues alargarlo a 250 páginas, aunque sea bajando un poco el ritmo, no dudes en contarme entre tus lectores. Una última cosa, en algún momento he recorrido el taller a conciencia, y no recuerdo entradas sobre el estilo indirecto de Austen que mencionas, Iria, y sería la pera si encontraras el tiempo para ampliarlo, implicaciones para el lector, que había antes y después, todo eso sobre lo que podría buscar información pero que igual puedo agradecer que ilumines desde tu posición de escritora consolidada.

Iria (Literautas)

01/06/2026 a las 10:43

Gracias, Carlos. Me imaginé que lo de las lágrimas había sido coincidencia, pero quizá por eso tenga aún más gracia.

Sobre el estilo indirecto libre en Austen, es cierto que no hay ninguna entrada al respecto. Aunque, si lo centramos solo en Austen, quizá se acercaría más a la teoría de la literatura que a las técnicas narrativas actuales. Pero puede ser muy interesante analizarlo desde un punto de vista más técnico y ver cómo se emplea hoy en día.

¡Me lo apunto!

Monica Bezom

27/05/2026 a las 20:12

Muchísimas gracias, Iria, por tu devolución.
Y sí, tenés razón, las lágrimas, el sollozo emocionado en un británico es todo un desconcierto. Se me escapó la pasión latina.
Un cariño a vos, de quien aprendemos tanto.

Monica Bezom

27/05/2026 a las 21:17

Hola Carlos y hola a tod@s.
Con tu permiso, Iria.
Carlos, me alegra que hayas pasado un rato fenomenal leyendo mi relato; es el mejor elogio para quien escribe, agradezco tus palabras y ya te haré llegar textos de humor, ¡faltaba más!
En cuanto a las no-lágrimas de Darcy, en tu ejercicio, estuviste astuto en confundirlas con la lluvia, así te quedó redondo. No como yo que puse a llorar a un flemático inglés, ¡jaja! Debí pensármelo dos veces.
Gracias, Iria, por permitirme esta devolución a Carlos.
Nos seguimos leyendo.

Monica Bezom

28/05/2026 a las 05:48

Hola, Iria.
Tomé nota de tus recomendaciones y modifiqué mi ejercicio en una versión más sobria.
Perdoná por favor, pero me entusiasmó esta propuesta tuya.
Aquí va mi sobrio texto, que me costó, te digo, quitarle intensidad ya que tiro para la poesía, pero debo aprender a contenerme y discernir cuándo y cómo es pertinente.

“Ante la presencia de Elizabeth, Darcy decidió poner fin al agobio que lo tenía inquieto desde la primavera pasada.
—Elizabeth, necesito saber si tus sentimientos hacia mí cambiaron. Sigo enamorado de ti y no quisiera continuar con esta incógnita.
Elizabeth se conmovió pero, conteniéndose, solo sonrió con algo de culpa.
Una certeza inesperada, de esas que se eluden por temor, aleteó en Darcy.
—Sé que no jugarías con mi amor —dijo, clavando sus pupilas en esos oscuros ojos que se habían adueñado de su mirada. Y añadió, en tono sacrificial:
—Mira, puedes decirme lo que sea. Si nada ha cambiado, lo aceptaré y me iré de tu vida sin incomodarte.
Un revuelo de emociones le mezquinaba palabras a Elizabeth. Bajando la vista, rozó con sus dedos la mejilla de Darcy.
—Perdóname. He sido una tonta. Todo ha cambiado.
Él sintió derrumbarse un muro. Se acercó a Elizabeth, tomó su mano y enlazó su cintura con suavidad.
— Ya te he perdonado —deslizó en un susurro, mientras buscaba su boca.
Abril y sus intrigas quedaron definitivamente

Monica Bezom

28/05/2026 a las 05:53

Errata: debe leerse: “Abril y sus intrigas quedaron definitivamente atrás”.
Perdón, me comí “atrás”.

Iria (Literautas)

01/06/2026 a las 10:54

Hola, Mónica.

Gracias por compartir esta nueva versión. Sí que te ha quedado más sobria y contenida, y se nota el trabajo de ajuste. De todas formas, no te preocupes: como te decía en el comentario anterior, la intensidad no tenía por qué ser algo malo. Era otra forma de enfocarlo. 😊

La clave está justo en aprender a discernir cuándo conviene contenerse y cuándo dejar que esa intensidad aparezca.

Buen trabajo y gracias por compartirlo. ¡Un abrazo!

Monica Bezom

02/06/2026 a las 02:18

¡Muchas gracias a vos, Iria!

Antonio Alonso Pintado

09/06/2026 a las 19:14

Así lo escribiría yo:
-Usted es demasiado generosa para jugar con mis sentimientos. Si los suyos siguen siendo los mismos del pasado abril, dígamelo enseguida. Mi afecto y mis deseos no han cambiado, pero una palabra suya me silenciará para siempre.
Elizabeth, comprendiendo que el joven estaba en vilo, se vio en la necesidad de responderle y no dejar marchar esta oportunidad que marcaría su destino.
-Caballero, realmente tengo que decirle que todo este tiempo no he dejado de pensar en sus palabras y en su noble actitud y he aprendido a admirar sus muchas y buenas cualidades y ha llenado mi corazón de plenitud y felicidad.
No sé lo que siento cuando estoy cerca de ti, pero me palpita deprisa el corazón y no puedo de dejar de mirarte, impávida, a los ojos..
La joven se interrumpió y las miradas se congelaron y las bocas se acercaron hasta fundirse de un ardoroso beso en los labios.

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